banner

5 de diciembre: San Sabas, padre y maestro de santos

Hay un antiguo monasterio que se encuentra en el valle Cedrón cerca de Jerusalén. En ese santo lugar, desde hace más de 1 500 años y a pesar de muchas persecuciones, no se han dejado de elevar oraciones al Señor. Se le conocía como la Gran Laura de San Sabas y a su santo fundador le debe su nombre y su fama.

Laura es una palabra griega que significa “camino estrecho” y este camino, por el que pocos entran, es el que se arriesgó a seguir el joven Sabas al escuchar el llamado de Dios. Nació en el seno de una familia cristiana del Imperio Romano de Oriente, en la ciudad de Mutalasca, cerca de Cesarea de Capadocia (hoy Turquia). De niño sus padres lo mandaron a educarse al monasterio de San Flaviano, donde además de las letras aprendió a querer al Señor. Su padre era militar y su familia esperaba que Sabas siguiera también aquel camino, pero ya en el joven corazón de Sabas ardía el deseo de entregarse completamente a Dios.

A los 18 años viaja a los lugares donde Jesús nació, vivió entre nosotros, murió y resucitó. Profundamente impactado por esa experiencia se queda como ermitaño cerca de Jerusalén. San Eutimio, un monje muy espiritual, le invitó a pasar la Cuaresma en el mismo desierto donde Jesús ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches y donde fue tentado por el demonio. Sabas acepta. Son días que quedarán grabados en su corazón pues su amor por la soledad y por la oración se han acrecentado sobremanera. En búsqueda de mayor soledad, encuentra una cueva en el lugar donde hasta hoy se alza el gran monasterio que lleva su nombre. Aquí Sabas pasa prácticamente cuatro años en completa soledad.

La virtud de Sabas se va haciendo conocida en los alrededores y otros hombres deseosos de llegar a la santidad, se acercan a aquel solitario para pedir su orientación y su paternidad espiritual. Sabas inicia así un apostolado intenso y al poco tiempo son más de 150 monjes los que viven cerca de él. Las lauras no eran monasterios como los que conocemos hoy, eran agrupaciones de ermitaños que vivían de lunes a viernes solos y el sábado y domingo se reunían en la Iglesia para la oración y la liturgia. San Sabas fundó varias lauras en Palestina y entre sus dirigidos espirituales tenemos hoy a cinco santos canonizados, uno de ellos es el gran San Juan Damasceno cuya fiesta celebrábamos ayer.

A los 50 años fue ordenado sacerdote por el Patriarca de Jerusalén y nombrado archimandrita. El archimandrita era la persona que el Patriarca escogía para velar por el orden y el bien espiritual de todos los monjes que vivían en su patriarcado.

Hasta tres veces tuvo que ir a Constantinopla, la capital imperial, para interceder por Tierra Santa y evitar que los herejes confundan al emperador y este se volviera contra la ortodoxia. El último viaje lo realizó cuando tenía 90 años y a su paso las gentes se acercaban a pedir su bendición y conocer a este gran santo.

En el año 534, a los 94 años muere rodeado de sus hijos y la fuerza de su testimonio aún se percibe en el gran monasterio que lleva su nombre.


Reliquias de San Saba


Vista actual del Monasterio de San Saba


 


Homilia Año de la Fe inicio

Ver la Galería de Fotos

Dirección:Jr. Jorge Chávez 489, Ayaviri - Puno, Perú l Teléfono: (51 51) 56-3123
© 2010 Copyright - Prelatura de Ayaviri